Sopa de tomillo (farigola)

¡Hola mis queridas veganitas y veganitos!

Vengo con una sopa de tomillo porque es tiempo de disfrutar de platos de cuchara, nuestro gran aliada en los días de invierno. Es tiempo de sopas, como las que solemos degustar cuando llega el frío y tanto nos apetece coger entre las manos un gran cuenco de sopa calentita.

Momento de preparar las sopas de nuestras abuelas, platos casi medicinales por los ingredientes elegidos. Pensemos que la medicina antigua era más preventiva que curativa, y por tanto, la comida era una gran aliada de las familias para evitar, en la medida de lo posible, que sus cuerpos enfermasen demasiado a menudo.

España, región a región, puede hacer alarde de una gran tradición gastronómica de sopas saludables: la sopa de ajo parece que nació en tierras castellanas, la sopa de ortigas, al parecer, tiene su cuna en la cocina gallega, la de tomate en la baja Andalucía, en la provincia de Cádiz y la estrella de hoy, la sopa de tomillo (farigola), típica de la gastronomía catalana… Por nombrar algunas.

La sopa de tomillo, es un plato muy humilde que tiene su origen en la gente del campo, un plato sencillo, asequible para todos los hogares y con ingredientes baratos, sobre todo porque recogían las aromáticas ellos mismos.

Esta sopa era la cena de muchas noches frías, y empezaban a consumirla, casi a diario, en el mes de septiembre para ir preparando el cuerpo a los rigores del invierno (ya que el tomillo es una planta aromática con propiedades antisépticas, antiinflatorias y fortalece el sistema inmune).

Nada mejor que una sopa de tomillo para aliviar molestias en la garganta. Pero no os hablo de esta sopa porque quizás sea un plato casi medicinal, no, os habla de esta sopa de tomillo porque es sencilla, rápida de preparar (10 minutos máximo), económica, saludable y lo mejor, ¡está muy rica!

A demás si al mediodía os habéis pasado un poco y habéis tenido una comida copiosa, pues una cenita ligera con una sopa de tomillo os va a ayudar a depurar el organismo.

Consejillo:

  • Esta sopa típicamente catalana no es especialmente espesa, pero podéis adaptarla a vuestro gusto añadiendo más cantidad de pan o hirviendo un poco más la sopa una vez ya triturada.
  • El pan podéis tenerlo ya cortado en rebanaditas finas. Yo al día siguiente después de desayunar, si veo que ha quedado un poquito después de hacerme las tostadas, pues aprovecho y corto el pan que me sobra y lo guardo en bolsa de papel; Cuando tengo que utilizarlo para hacer migas o sopas ya lo tengo a punto.
  • En principio, esta sopa de tomillo se hacía con agua, yo la hago unas veces con caldo de verdura y otras solo agua.
  • El caldo de verduras lo podéis hacer aprovechando las pieles de zanahorias, nabos, patatas, algún tomate que ya esté utilizado en restregarlo en bocadillo, alguna hoja de las zanahorias, alguna parte dura de la col y la coliflor… en fin, restos de verduras que guardaremos para hacer caldos rápidos y añadirlos a recetas en vez de agua.

Y ahora lo que de verdad interesa:

Detalles

Raciones

4-5 personas

Tiempo de preparación

10 minutos

Tiempo de cocinado

5 minutos

Calorías

*kcal/ración

Ingredientes

  • 1 Ramillete de tomillo fresco (o seco).

  • 2 Dientes de ajo.

  • 1 Barra de pan del día anterior o más viejo.

  • 2 litros de caldo de verduras (o agua).

  • Sal y aceite.

Instrucciones

  • Cortar el pan en rebanaditas muy finas. Reservar.
  • Poner el agua dentro de una olla grande (que quepa todo el caldo y el pan) y ponerla a fuego fuerte.
  • Pelar los dos ajos, laminarlos y echarlos en el caldo.
  • Lavar el ramillete de tomillo y ponerlo en el caldo.
  • Cuando el caldo, con el tomillo y los ajos, empiece a hervir, añadir el pan. Reservar 4 rebanaditas por persona para decorar el plato.
  • Poner un poquito de sal (al gusto).
  • Hervir a fuego fuerte durante 5 minutos.
  • Retirar el ramillete de tomillo.
  • Añadir un chorro (2 cucharadas) de aceite de oliva virgen extra y batir enérgicamente con unas varillas (para que quede más rustico) o con un brazo batidor tipo turmix. (para que quede una crema sedosa y ligera).
  • Freír las rebanadas de pan que hemos reservado, también las podéis tostar, pero fritas están más gustosas.
  • Cuando el pan esté doradito, sacarlo y ponerlo a escurrir el exceso de aceite en un papel absorbente.
  • Servir bien caliente y decorado con el pan frito o tostado que habíamos reservado.

Pues ya veis lo rápido y fácil que es preparar una rica y sana cenita de cuchara. Si vais con prisa, hace frio, estáis cansados o la nevera está tan vacía que hace eco, aquí tenéis una buena opción; La haréis en un momento, os calentará y cenaréis por menos de 1 euro.

Espero vuestros comentarios, prometo leerlos todos. Decidme de qué os parece esta sopita de tomillo y si en vuestra casa se hace diferente. No olvidéis hacer fotitos, y si las subís a las redes sociales etiquetadme para que las pueda ver, ya sabéis @susanveggie y el hashtag #susanveggie. Adéuuuuuuu!

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